Cofradías con sabor ( I ) - Rosario de Carrión de los Céspedes


Hace unos días en un delirio de nostalgias y en una tertulia de cerveza barata tras el día de trabajo, le comenté a un buen amigo que echaba de menos una vuelta cofrade además que no recordaba ese sentimiento de que una hermandad me sorprendiera creando ese aura clave que solo entiende quien alguna vez ha incursionado por las cofradías de nuestra Andalucía. No terminé la viveza de mi requiebro cuando este amigo siempre sediento de cofradías me ofreció el domingo siguiente por motivo de la candelaria rodearnos buena parte de la provincia de Sevilla en busca de lares que para muchos de nuestros paisanos son desconocidos. Evidentemente acepté la proposición.

Pasada la semana y la espera, llegó la jornada del domingo donde apenas despuntó las primeras luces de la mañana cuando estaba camino de Carrión por ciertas carreteras que alguna madre precavida hubiera asustado no tanto a la luz de la ida sino a la oscuridad de la noche. 

Lo primero que me hizo llamar la atención era la ruralidad de un municipio donde la vía del tren era usada como frontera contra la absoluta y verde naturaleza dando lugar a olores y luces propias de otro tiempo. Sus casas bajas y un café de media mañana nos introdujeron en una atmósfera de verdadera festividad para una localidad. Nos adentramos hacia la parroquia de San Martín donde una espléndido altar parecía flotar sobe el blanco de las matillas y de las columnas de papel que servían de adorno para Nuestra Señora. De pronto allí lucía Ella, una imagen antigua de visión rectilínea con una muy leve inclinación hacia el suelo, la imagen de forma objetiva cabe señalar de forma objetiva que es de incalculable valor. Para la ocasión litúrgica llevaba un cirio blanco en las manos y vestía completa de blanco. Ese primer impacto con la imagen, su hermandad y su plaza lo calificaría como óleo de naturalismo escasamente mantenido en nuestras religiosidad popular.

Abría la procesión la clásica formación de Nuestra Señora del Sol y a continuación un bello San José en una andas. Posteriormente, Nuestra Señora del Rosario en un magnífico paso dorado era portada por hombres del pueblo, recuerda la carga al hombro de forma externa a otras patrona de la zona como puede ser la Virgen de la Estrella de Chucena. Momento precioso cuando una vez bajada de los escalones las mujeres de esta pequeña localidad le mostraban entre vivas y piropos su amor, el reflejo de ese amor se ve en la magnífica corona de oro que cubre las sienes de Nuestra Señora. Poco tiempo después se podía percibir los sones magnífico de la Banda de la Cruz Roja de Sevilla. Sevillanas, pétalos y adornos fueron testigos del discurrir de Nuestra Señora del Rosario Coronada del amor de su pueblo. 

En el primer paso por la plaza del Ayuntamiento tuvimos que abandonar este maravilloso pueblo de Carrión para proseguir nuestra ruta. Sirva este artículo para admirar la sublime imagen de Nuestra Señora y la calidez del pueblo de Carrión con su imagen y con estos forasteros que pudimos disfrutar de una mañana estupenda de cofradías.

Recomiendo fervientemente la procesión de Nuestra Señora del Rosario de Carrión a cuantos cofrades quieran vivir la sincera expresión de amor. Además de disfrutar de los pequeños lujos de las pequeñas localidades andaluzas como un buen desayuno, la naturaleza o el encanto de un pequeño rincón son otros de los atractivos de los que se pueden disfrutar. 

Atentamente.

Juan Montes Jiménez







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